Ayer fui a ver Don Giovanni de W.A. Mozart al Villamarta bajo una interpretación del personaje de Marta Eguilior. He de decir que fui a verlo sin saber quién era esta señora ni su interpretación de la vida y los personajes, ni lo que realmente iba a ver; confiando en la obra del genio y su estilismo y genialidad. Lo hice confiando en el sentido del gusto del director del Villamarta, como otros varios años atras. Gran error.
Yo no sabía que la señora que la directora de escena y escenografíaque (Marta Eguilior) de la ópera de Don Giovanni había escrito una decena de obras teatrales y óperas como El burdel de las delicias, La muerte de los espermatozoides de un forense de metro sesenta, Un gritón. un pedófilo. un necrófilo-cinéfilo y un filósofo, Mis amigos los nazis... Pero viendo la obra operística de ayer, entendí claramente mi repulsión por su trabajo.
Bajo una supuesta actualización comtemporánea de Don Giovanni, según esta directora, el protagonista, además de una peluca azul y un torso descubierto durante toda la obra, violaba a mujeres, mataba a sangre fría a otras mujeres, practicaba antropofagia, ... La primera escena fué una violación, con movimientos recurrentes explícitos (yo no se si vi bien pero me pareció ver hasta levantarse unas bragas), pero los asesinatos a mujeres fueron degollando, a tiros como el que va de caza, ... Y lo de la antropofagia fue algo tan chocante que a mi hijo de doce años tuve que explicarle el simbolismo de lo que habíamos visto durante dos horas después. Todavía no me creo lo que ví.
Ayer aprendí dos cosas. No vuelvo a ver una obra interpretada por esta señora (varios abucheos escuché al final); Mozart estará retorciéndose en su tumba por su mal gusto y peor interpretación. Segundo, no me vuelvo a fiar del gusto del director del Villamarta y miraré quién interviene en la obra para saber si ir o no ir. Ingenuo de mi.




