sábado, 7 de febrero de 2026

Tienen lo de siempre, si votan lo de siempre

 


Cuando falta memoria, se reitera el error. No admito que los que son culpables de la situación, en mayor o menor medida, se pongan las medallas de gestión sobre un desastre que dicen inevitable. Ello supone en el reconocimiento de una labor que nunca debió ocurrir si verdaderamente se hubiesen hecho las cosas bien. Nada de esto debió suceder si se hubiese planificado la situación con suficiente antelación. Ordenando el terreno, planificando el desahogo de las presas, evitando construir en un terreno que se ha inundado cada cierto tiempo. Era una situación previsible, desastrosa, pero evitable.

Ahora nos ponemos las medallas de haber estado con el pueblo a pié de desastre. Pero es que el desastre de abrir varias presas no debía haber pasado si se hubiese producido una gestión sucienciente de prevención, con planificación del terreno y las construcciones y de la ordenación de los embalses. Y ahora, asistimos a un sin fin de fotos políticas salpicando agua con sus botas de agua a fin de hacer entender que se trabaja. No se equivoquen, esto es consecuencia de la falta de inversión en el Guadalete, en las presas que desembalsan y de la ordenación del territorio en la ribera. Culpa de los mismos políticos que se ponen las medallas.

BUX ya proyectó cambios para la zona del Guadalete en el año 2011 porque era necesario que de algo malo como eran estas crecidas se proyectara una ribera ordenada y bien planificada. Qué fue de aquello, se olvidó. Y es que como se suele decir, nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Y ahora que truena, son aquellos que la olvidaron los que intentan obtener reconocimiento a su labor. Nada más lejos de la realidad. Su único mérito ha sido el olvido de una zona a la que nadie le importa un pepino. Nadie invirtió, ni planificó, ni ordenó, ni se ocupó. Simplemente se limitaron a olvidar hasta que nuevamente se he producido una inundación. Sigan aplaudiendo. 

Recuerden, tendrán lo de siempre, si votan lo de siempre. Lema de BUX en las elecciones de 2011. Hace quince años.

viernes, 6 de febrero de 2026

La vida sigue en la Unión

 


Creo que las noches eran más largas. Lo sé. Parecía que contabas con todo el tiempo del mundo para divertirte. Salías sin miedo a la noche, sin las cadenas de conocer la hora en que te levantarías al día siguiente, sin conocer a la persona que te encontrarías por la calle y podría conversar, en la plaza o en el bar, olvidando lo que habías hecho a lo largo de la semana y lo que encontrarías a la semana siguiente. 

Ir de botellón, hace veinte años, era más que salir a beber en un parque. Era penetrar en un mundo fascinante, lleno de libertad, de charlas a la luz de la luna, de la noche nublada, del frío glacial, de reconocer rostros conocidos y otros no tanto, de estrechar la mano de los amigos, de conocer la noticia del perdido, de encontar el sitio que solías frecuentar para quedar.

Hay un día, en la vida de todos, un día que desconoces cuando será, que reconoces que nunca más podrás volver. Que en aquél parque por el que pasas ahora después de tanto tiempo, dejaste a tus amigos, sus charlas y su talento. Sabes que la vida avanzó, que tomaste el tren que se marchó para no volver más. Que miras aquellos polletes, aquellos bancos y aquellos setos y ya no están. Pero dentro de tí recuerdas aquellos momentos, los recuerdas, sonries. Luego, suena el móvil, la vida sigue.  

viernes, 30 de enero de 2026

17 noviembre de 1996, Chapín

 


Un domingo. No un domingo cualquiera. Un domingo donde jugaba el Xerez CD. El próximo 17 de noviembre se recordará como el trigémiso aniversario de aquél partido. Recuerdo que estaba apunto de llover, que jugaba el Pirata con 20 añitos y se cantaba "si el Xerez se moja nos mojamos todos" (no había techo). Era entrada la noche y el Xerez CD recibía el gol de la derrota en el minuto 78. Jornada número 12 de Segunda División B, menudo pozo.

Villalba Reneses pitaba aquél partido. Igual de malo que chulo, se habia crecido por las pistas de Chapín y la prepotencia del que se sabe intocable. Como se padece hoy en día, pero a lo bestia. Más aquella noche la impacencia de los aficionados se crispaba a cada falta que pitaba, a cada gesto que mostraba, a cada minuto que pasaba. Y llegó el 78´ y marcó el equipo contrario entre la frustración generalizada. Se reventó. "A la salida te vamos a matar", se cantaba. Y casi. 

En la puerta de entrada de Chapín de 1996 un grupo de cien personas o más, aprovechando las naranjas maduras de los naranjos próximos, asaltaron las rojizas puertas y arrasaron el interior entre empujones, roturas y lanzamientos de proyectiles. Luego, derribaron señales de tráfico, volcaron coches de policía, lucharon cuerpo a cuerpo con la policía y, créanme, si no pasó algo más fue porque Dios hizo un milagro. Aquél partido fue el famoso Xerez CD - Mensajero. Perdimos, pero aquello hizo historia. Yo estuve allí. Y no me arrepiento de nada de lo que hice.

Partido

Batalla

sábado, 24 de enero de 2026

Jerez bajo la niebla


 

jueves, 22 de enero de 2026

Amigo

 



El amigo no huye, no se esconde, no se excusa.

Abre los brazos, respeta los tiempos, escucha en silencio.

Son pocos, escasos, y los reconoces en tu peor momento.

Vives lejos, vives cerca, siempre lo encuentras.


Caballero sin espada, que no falla,

no lo esperas, siempre está 

en el último escalón y también el primero.

No desfallece, te arrastra, fuerte como el acero.


En el daño, el dolor o el desmayo,

en la furiosa tormenta o el mayor de los desiertos,

estes ciego por el tiempo o dolido en el tormento,

te acompañará a las mismas puertas del infierno.


jueves, 15 de enero de 2026

El elevador de Ripley

 


Quién no se ha tenido que enfrentar en la vida a un peligro o un reto

se ha armado de valor y fuerza

y se ha montado solo en el elevador 

en el que se sube la teniente ripley

y ha bajado hasta las profundidades.

Maravillosa la película Alien, inspiradora.

domingo, 11 de enero de 2026

300

 


Hay quien celebra una derrota de Cádiz CF como si fuera una victoria, con razón. Aunque para celebrar, un ascenso a primera división o ganar un mundial con pasión. Celebrar que aquella noche pillaste mientras imaginas el rostro del "trofeo" que ganaste. Quién no celebra un buen puntillo mientras la noche calienta tu desvenguenza.

Celebrar, celebrar, cuando pasas la lejana meta de la carrera en la que te apuntaste. Conseguir la nota del exámen que te esforzaste, oír la canción favorita en el pub rodeado de colegas, descansar como héroe el peor día de trabajo que tengas.

No tiene precio, celebrar que callaste la boca del tonto más enterado, escuchar que aquella operación salió bien, que la vida te ofreció otra oportunidad para servir la venganza poética. Una victoria agónica, la palmadita del enhorabuena o escuchar de un desconocido "bien hecho" son poca cosa si celebras el reencuentro de un ser querido. 

Llorar de alegría, besar tu amor o olvidar un temor, hace celebrar con pasión. Ganar un amigo, una batalla o un tiempo perdido. El terminar ese dolor que te inflinge un adiós, dejar atrás a enemigo o el odio sobre algo perdido. Encontrar la paz y la calma, respirar. Sí, todo ello es digno de celebrar. También las trecientas entradas que este blog acaba de alcanzar. Ja.

viernes, 9 de enero de 2026

En la calle Zaragoza

 


Suena Roxette en la radio de un coche que circula por el inicio de la Calle Zaragoza. Es una música melódica y elegante que se extiende por la multitud de jóvenes que se agolpan por las aceras. Adolescentes, algunos subidos en sus vespinos estacionados, charlan y beben distendidamente en una noche de verano.  

Es una noche de junio del 1992. Todos miran con una inocencia propia de su tiempo. Una mirada joven sobre los asuntos infantiles que les preocupan. Uno reclama atención sobre dónde se ha escondido el dinero para que los kinkis no le roben al volver a su casa. Otro se ríe de los pantalones levis que se remangó para que le vean los tobillos. Alguna niña mona se arroja en los brazos del chico con flequillo que la agarra por la cintura.

Todos son simpáticos con una litrona en la mano. La pasan mientras ríen y sueñan desenfadados. Hablan con media lengua, como si con el Colegio estuvisen peleados, sobre qué hacer en ese próximo verano. Los rizos oscuros de Yolanda están perfumados, los pantalones de Susana siguen rasgados y Pedro pone su cara más seria para que le crean sensato.

Eran una pandilla maravillosa. Libres y despreocupados. De las personas que son amigos sin compromisos ni enfados. Pero si había algo que los definía, de lo que puedo darme cuenta tras estos largos años, es que nunca pedían nada a cambio. No sé si fueron sus edades, o fueron los tiempos, o simplemente un milagro, pero realmente eramos felices sin necesidad de demostrarlo.