Todos tenemos una chica de ayer, como canta Nacha pop. Unos con cabellos dorados, otros con negro azabache, otros castaños como la hoja seca. Y miramos atrás y sigue siendo la chica de ayer, la que no volvió, la que estuvo parte de tu vida caminando a tu lado, llenando las calles por donde pasaba, jugando al juego del amor, inspirando tu vida de sensaciones que no olvidarás, en tus días y tus noches. Sigue siendo joven, eterna, tan dulce en tu recuerdo. Y sus cabellos dorados, como cantaba Antonio vega, reflejados con la luz de la mañana, parecían el sol.

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