domingo, 23 de agosto de 2026

La batalla invisible

 


Hoy en nuestra sociedad, en nuestras calles, en nuestras casas, estamos asistiendo a una batalla sin igual, invisible a los ojos de todos, que la humanidad nunca antes ha vivido. La batalla de dos contendientes poderosos, arraigados y difíciles de batir, que se tensionan, se influyen, que se golpean. El Estado contra la Familia.

El Estado, que fomenta el individualismo, trata de reducir con sus múltiples brazos la influencia y el arraigo de la Familia, mientras ésta, que fomenta la solidaridad, trata de capear los ataques con su mayor valor, la unión del grupo. No se dejen engañar, esta no es una guerra de igual a igual, es una batalla de un gigante contra una tradición ancestral, que deja el dolor y la tristeza en todos los hogares a los que destruye y un vacío silencioso en nuestras calles y domicilios.

No quiero agobiar con datos. Permítanme solo dos. En España, el 28% de todos los hogares están formados por una sola persona. Por su parte, en Jerez según INE, en la última década, los nacimientos representan aproximadamente tres cuartas partes de las muertes (-25%). Piensen un momento si conocen personas que viven solas, yo al menos tres cercanos. El Estado vence. 

Si las ayudas son individuales al sujeto, no al grupo familiar, si se fomenta un estado de consumismo individual, buscando un individuo de vida solo y manipulable, si se fomentan la inmigración individual olvidando al grupo familiar autóctono etc... no esperen niños en los parques (natalidad), tampoco que los ancianos no sean abandonados en los hospitales (soledad) o que la sociedad no ignore los problemas comunes con el debilitamiento de lo público, sea sanitario u otro sector.

Recuerden una cosa. El Estado no es nuestro padre, aunque se camufle como ello. Ahora piensen en su madre, la que le dio la vida. Si piensan los intereses de uno y otro para con nosotros, entenderán que la familia debe prevalecer en esta batalla, cueste lo que cueste. Es la familia la que nos hace humanos, nos cuida y nos ama.

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