sábado, 26 de septiembre de 2026

Mierda de oro

 

La mierda que vemos por las calles no es solo caca de perro. Hay mierda que crece en las esquinas, cultivada por la mediocridad y estupidez de los políticos, esparcida por el viento de levante y financiada por nuestros impuestos en forma de tasa. Es mierda extendida por la ciudad que no aparece en las fotos de los periódicos de la Alcaldesa pero que se pega a la goma de los zapatos.

No era suficiente con sortearla entre socavones de las aceras, o comprobar cómo se acomula en los jardines públicos, ahora hay que financiarla con un impuesto tan indignante como ignorado por el impasible jerezano. Nos gusta pagar la mierda que pisamos, sin rechistar, obediente, aunque la cuantía sea desproporcionada. 

Si es que tenemos lo que merecemos. Más mierda. No sólo la que tiñe nuestras calles sino la que tenemos que pagar como si de oro se tratara. Y de eso se trata. De una mierda que vale oro, en forma de tasa abusiva de la que nadie habla.

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