Diariamente las hormigas jerezanas transitan por la rotonda del Catavino en una migración que pasa desapercibida para el ciudadano pero que parece la que hacen de los cangrejos rojos en la Isla de Navidad. Rios de luces se deslizan por las calles en un río de vida, lleno de ilusiones, frustaciones, esperanzas y fracasos. Las miles de vidas de una ciudad, que se encienden y se apagan.
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